martes, julio 25, 2006

ANITA EN EL VIEJO MUNDO 4

4ta entrega: El cuerpo de Cristo

Ese sábado salí con Clara. Habíamos hablado y como amigas de toda la vida nos enseñamos collares y ropa que quisiéramos compartir. Fuimos a la plaza. Eran las fiestas del Corpus Cristi. Sin saberlo estaba yo en la semana más importante para Toledo. Era como una fiesta patronal. Había una barra gigantesca en la plaza y una tarima en la que seis muchachas bailarinas no profesionales se contoneaban con pasos simples que un grupo de niños imitaba frente a ellas. En el centro, el rey, un hombre sacado directamente de los años ochenta, pantalón pegado y mulet coreaba desafinado lo que el público repetía. Era la música del programa Qué suerte. Nada más con el testigo.

Caminamos un rato, las calles estaban llenas y de los balcones colgaban flores y un paño blanco gigantesco daba techo a las calles. De todas las casas colgaban banderas e insignias de la ciudad. Por fin hubo algo de color. Toledo es una ciudad laberinto, por supuesto que nos perdimos, pero llegamos a unos columpios encantadores donde Clarilla y yo acabamos de contar un poco de quienes éramos nada más que para saber que estamos aquí por las mismas razones. Saber un poco quienes somos y bautizar nuestra recién adquirida amistad orinando en la calle sin vergüenza ninguna. Mi abuela es española, dice. Mi apellido es Toro, digo. Quiero aprender mejor el español, añade. A mi me apasionan las eñes, completo. Necesitaba huir, ver otra cosa, decimos a la vez.

2 Comentarios:

Blogger nicolececilia dijo...

yo tambien necesito huir, ver otra cosa, compartir collares

10:53 a.m.  
Anonymous p.s.d. dijo...

Todos necesitamos huir, creo... Olé por marcar territorio en la calle...

11:09 a.m.  

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